Investigadores presentes en la conferencia de Santiago dicen que la inmunización es crucial para salvar vidas entre la creciente población de ancianos de la región

(Santiago de Chile) —Inmunizar a niños del Cono Sur contra el neumococo, la causa más letal de meningitis y neumonía en el mundo, reducirá no sólo la mortalidad infantil, sino que ayudaría también a prevenir muertes entre la población de mayor edad, que está creciendo rápidamente en la región. Además, la aplicación de la vacuna antineumocócica reduciría drásticamente la ocurrencia de las cepas más resistentes a los antibióticos.

Los datos fueron presentados por científicos en el Simposio Subregional de Neumococo del Cono Sur que se realiza en Santiago de Chile, y al cual acuden decenas de expertos internacionales en la enfermedad y en salud pública, médicos, científicos y líderes políticos de la región.“Esta vacuna le salva la vida a ancianos en Norteamérica y Europa, y puede hacer lo mismo aquí,” dice María Teresa Valenzuela, epidemióloga de la universidad chilena de Los Andes. “Vivimos en una región donde la mayoría de los niños comparten un hogar con cuatro o cinco adultos. Está claro que si hubiera menos bacterias resistentes a antibióticos circulando entre los niños, con estas mismas cepas tendremos tasas de infección menores en otros grupos de edad”, afirma.

Valenzuela citó estudios recientes sobre “inmunidad colectiva” o “inmunidad por efecto de rebaño” en países que han introducido la vacuna contra enfermedades neumocócicas, añadiendo que la inmunización rutinaria de niños pequeños protege tanto éstos como a otros individuos no vacunados en poblaciones de alto riesgo: bebés que son demasiado jóvenes para ser inmunizados, inmunocomprometidos y ancianos. También señaló que estos efectos deberán ser considerados al evaluar la relación de “costo-efectividad” que se obtendrá si se introduce la vacuna en la región.

En Estados Unidos, por ejemplo, los investigadores descubrieron que la incidencia de enfermedades neumocócicas invasivas entre mayores de 65 años se ha reducido en 38% sólo tras aplicar la vacuna a los niños menores de dos años. De la misma forma los casos de estas enfermedades causados por los siete serotipos cubiertos por la vacuna han descendido en 55% (1). Puesto que hay menos neumococos resistentes a antibióticos circulando entre niños pequeños, esto se traduce en una menor tasa de infecciones causadas por estas cepas resistentes en distintos grupos de edad. Estos resultados fueron publicados en el Journal of the American Medical Association (JAMA. 2005;294:2043-2051;) cuatro años después de la introducción de la vacuna contra el neumococo (http://jama.ama-assn.org/cgi/content/full/294/16/2043).

Valenzuela admite la dificultad de extrapolar los datos de EE.UU., ya que en los países del Cono Sur el diagnóstico de neumonías adolece de problemas de subnotificación pues sólo en un pequeño segmento de ellas son estudiadas mediante la radiología. Estudios realizados por el equipo liderado por la Dra. Rosanna Lagos, del Centro de Vacunas en Desarrollo-Chile (CDV), han podido demostrar las altas tasas de neumonías confirmadas radiológicamente en niños menores, del orden de 2.300 casos por cada 100.000 niños menores de 1 año de edad. Pero además, la bacteria Streptococcus pneumoniae es una importante causa de mortalidad infantil en la región. Esto quiere decir que la vacuna que ya está disponible podría reducir de forma significativa la tasa de portadores de la enfermedad entre niños, y, por consiguiente, reduciría su contagio a adultos.

“Es indudable que esta vacuna evitará el contagio de ciertas cepas de neumococo,” dice Cynthia Whitney, Jefa del Departamento de Enfermedades Respiratorias de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), y una de los autores del estudio publicado en JAMA. “No podemos decir con certeza cuál será el impacto en Latinoamérica, porque no tenemos todos los datos sobre las causas de neumonía. Pero sí puedo confirmar que, en el caso de EE.UU., subestimamos la relación entre el costo de la vacuna y sus efectos. Nos siguen llegando nuevas pruebas del ahorro que ha provocado: menos hospitalizaciones, uso reducido de antibióticos, y un marcado descenso de los casos de enfermedades neumocócicas en personas mayores.”

Whitney asegura que en EE.UU. se ha detectado un aumento de la incidencia de enfermedades causadas por otras cepas, pero este incremento no ha sido lo suficientemente significativo para esperar la introducción de una vacuna más completa (con más cepas cubiertas. “Los beneficios son mucho más importantes que los aspectos negativos,” afirma Whitney.

En 2006, la Dra. Valenzuela fue una de los autores de un informe que concluyó que 18.000 niños murieron en Latinoamérica y el Caribe a causa de enfermedades neumocócicas. Estas enfermedades son la principal causa evitable de muertes de niños en Latinoamérica. “Estas enfermedades matan a dos niños por hora en las Américas,” sostiene Valenzuela. “Basándose en informes que indican que los adultos que viven con niños pequeños presentan un riesgo significativo de contraer enfermedades neumocócicas,( ) y en estudios de eficacia, la vacuna actual podría salvar la vida al 50% de nuestros niños, y contribuir significativamente a reducir el número de enfermos y el contagio de la enfermedad desde niños a adultos.”

La única vacuna disponible actualmente – Prevenar, de Wyeth – protege contra el 60% de las cepas de neumococo presentes en Latinoamérica, en comparación con el 80% de las cepas circulantes en EE.UU. y Europa. Sin embargo, según Valenzuela, dado el mayor contacto de niños
y adultos en la región, la inmunización de niños podría afectar significativamente las tasas de transmisión de la enfermedad en Latinoamérica y el Caribe.

A medida que la edad media de la población de la región aumenta, la cantidad de individuos vulnerables a neumonías también aumentará, advierte Valenzuela. En 2000, por ejemplo, uno de cada 12 habitantes de Latinoamérica y el Caribe tenía más de 60 años. Para 2025, se espera que esta proporción sea de uno de cada siete, ya que la población de personas mayores aumentará desde 42 millones a 100 millones, un incremento del 138%.

“Tenemos que tener en cuenta que, en nuestra parte del mundo, las personas mayores viven con sus hijos y sus nietos,” dijo Valenzuela. “Con la vacuna que tenemos, sólo si consideramos los efectos directos, es decir no considerando la protección que se genera en el adulto mayor, para salvar una vida bastaría con vacunar 1,100 niños y vacunando 60 niños evitaríamos 1 enfermo. Pues bien, los beneficios serían aún mayores si consideramos el impacto en niños y personas mayores. El problema es poder adquirirla a precios que logren el equilibrio entre los costos de la vacunación y los beneficios traducidos en vidas salvadas y enfermos , de modo que adquirirla valga la pena para los gobiernos.”

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